Seguramente sabrás que, cuando trabajas por cuenta ajena (para una empresa, para la Administración Pública, etc.), la entidad para la que trabajas te retiene una parte de tu salario todos los meses y se la ingresa a Hacienda en tu nombre. Estas retenciones sirven para adelantar el pago del IRPF y que así no tengas que pagar todo de golpe al hacer la declaración de la renta.

Pues, de igual manera, cuando eres autónomo tienes que ingresar a Hacienda las retenciones que has practicado a tus proveedores y puede que también soportar retenciones en las facturas a tus clientes, de forma que adelantéis vuestros pagos del IRPF.

¿Cómo sé si tengo que retener y/o me tienen que retener a mí? ¿Cómo lo hago? Te lo explicamos de manera muy sencilla en este artículo.

Puede que te resulte algo molesto tener que ingresar a Hacienda el IRPF de otros profesionales, o no poder cobrar todo lo que facturas a tus clientes porque te retengan, pero te aseguramos que las retenciones (además de ser legalmente obligatorias) son muy útiles. Si no pagases nada de IRPF a lo largo del año, mientras realizas tu actividad, el resultado de tu declaración de la renta sería un verdadero quebradero de cabeza, pues te tocaría pagar todo tu IRPF de un año de golpe. En todo caso, las retenciones son una garantía para Hacienda de que vas a pagar y, si finalmente has pagado de más, tienes tu derecho a recibir una devolución.

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