Al disponer de inmovilizado material, intangible e inversiones inmobiliarias afectos a tu actividad como autónomo, puedes imputarte como gasto deducible de tu actividad la depreciación que van sufriendo esos elementos por su uso continuado. No obstante, existen muchas reglas que debes conocer acerca de cómo calcular ese gasto y qué importes puedes deducirte realmente.

Si llevas tu contabilidad y libros-registro, seguramente sabrás como calcular esas cuotas (lo más común es usar el método de amortización lineal siguiendo los coeficientes de la tabla establecida en la Ley). De hecho, un requisito indispensable para deducirte la amortización es que la hayas anotado y contabilizado.

Asimismo, existen muchas especialidades respecto a la amortización: cuándo comienza a contarse, qué elementos pueden amortizarse libremente, qué importe se incluye en la base de amortización, cómo se amortiza el intangible, etc. ¡No dudes en preguntar a nuestros asesores todas tus dudas al respecto!

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