En primer lugar, puedes siempre y cuando lo que hayas invertido en la nueva vivienda sea superior a lo que invertiste en la vieja. Además, tienes que cumplir con el requisito principal: que la nueva vivienda la hayas adquirido antes de 2013.

En segundo lugar, esos intereses no podrás sumárselos a la amortización del préstamo hipotecario para calcular la deducción, ya que realmente esos intereses no los has pagado.

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