Si recibes una ayuda pública en el marco de tu actividad como autónomo, debes declararlo como un ingreso. Ahora bien, existen dos tipos de ayudas públicas o subvenciones que debes saber distinguir:

1.Subvenciones de capital

Son las que te conceden para financiar la instalación de maquinaria, edificios, u otros gastos similares de cuantía considerable, los cuales, aunque suponen un gran desembolso de dinero, se consideran inversiones para el largo plazo y para poder iniciar o dar un gran cambio en tu actividad.

Por tanto, como supone una ayuda de un importe muy alto, no tienes que declararla como un ingreso de golpe en el año en que la recibes, sino que puedes declararla poco a poco conforme vas amortizando los bienes que se han adquirido o instalado con esa ayuda. En caso de que los bienes no sean susceptibles de amortización, declararás el ingreso en el año en que los bienes dejen de estar en tu inventario (pudiendo aplicar una reducción del 30% al ingreso declarado).

2.Subvenciones corrientes

Son el resto de ayudas que te pueden conceder normalmente para desarrollar tu actividad. El momento en que debes declarar estas ayudas depende de su finalidad concreta:

- Cuando sean para garantizar una rentabilidad mínima o compensar pérdidas, debes declararlas en el momento en que te las conceden.
- Cuando sean para financiar un gasto en específico, declaras la ayuda en el momento concreto en que soportes ese gasto.
- Para adquirir existencias o activos financieros: se declaran cuando des de baja las existencias.
- Para cancelar una deuda: se declaran cuando se produzca dicha cancelación.

Además, las subvenciones vinculadas a una actividad económica que hayas percibido por la crisis del Covid-19 debes integrarlas como ingresos de dicha actividad y debes tenerlas en cuenta para los pagos fraccionados trimestrales.

¿Quieres saber en qué años deberías incluir como ingreso las subvenciones que recibes? Puedes consultar toda la información en este artículo.

¿Encontró su respuesta?