Al ejercer tu actividad como autónomo, lo más normal es que obtengas ingresos por tus ventas o por prestar servicios. Pues bien, esos ingresos se llaman ingresos corrientes o de explotación, con independencia de que los obtengas de forma recurrente o que se trate de algo esporádico.

Para saber cómo incluirlos en tu declaración, te aclaramos un par de aspectos sobre los ingresos corrientes:

1.A la hora de determinar el importe del ingreso, por regla general, no debes incluir el IVA, los Impuestos Especiales ni ninguna otra cantidad que vayas a repercutir después a un tercero. Es decir, esa parte de la venta la debes descontar, puesto que no supone un ingreso para ti.

Sin embargo, si a efectos de IVA te corresponde el Régimen Especial de Recargo de Equivalencia, sí debes incluir las cuotas de IVA devengadas como ingreso en tu declaración.

2.Si le has concedido un descuento al cliente por alguna oferta, esa rebaja se tiene en cuenta, de forma que declaras un ingreso más pequeño. Ahora bien, si prácticamente has regalado el producto o el servicio y se lo has ofrecido por un precio que no se considera razonable, entonces tienes que declarar como ingreso el valor normal de mercado de ese producto o servicio, no el inferior que le has cobrado al cliente.

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