Podrás aplicarte una deducción del 50% del rendimiento neto que obtengas por el alquiler, con el límite de 600 euros (o 1.200 en caso de tributación conjunta).

No obstante, para ello la propiedad que alquilas debe tratarse de la vivienda habitual del inquilino, el alquiler no puede realizarse dentro de una actividad económica y tú también deberás residir en una zona rural en riesgo de despoblamiento.

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