Lo que dice la ley es que una persona será residente fiscal en base a tres criterios:

1. Donde viva más de la mitad del año y, salvo prueba en contrario, será donde tenga su vivienda habitual
2. Si no se puede determinar dónde ha vivido más de la mitad del año, donde tenga su centro principal de intereses. ¿Y qué es eso? En el lugar donde reciba la mayor parte de sus ingresos.
3. Si no puede determinarse ni donde ha vivido más de la mitad del año, ni dónde tiene su centro principal de intereses, será residente donde haya presentado su última declaración de la renta.

Por lo tanto, en este caso, a igual número de días estando en un sitio y en otro, serás residente fiscal donde tengas tu vivienda habitual. Por ejemplo, si vivo y tengo mi casa en Toledo, pero trabajo en Madrid, seré residente fiscal en Castilla la Mancha, y tendré que presentar declaración marcando que soy residente fiscal en Castilla la Mancha.

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