Uno de los gastos deducibles más comunes en el caso de los autónomos son las cotizaciones y gastos de manutención.

En primer jugar, los autónomos pagan su propia Seguridad Social mediante cotizaciones al RETA (el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). En el caso de los que realizan actividades profesionales, estas cotizaciones pueden verse sustituidas por aportaciones a mutualidades (aquí encuadraríamos por ejemplo a los abogados, médicos, etc.). En este sentido, las cotizaciones a la Seguridad Social y las aportaciones a mutuas (en la parte que se corresponda con las contingencias atendidas por el RETA) son gastos deducibles de la actividad.

¡Atención! Debes tener cuidado al deducirte tus aportaciones a mutualidades. No puedes deducírtelas por encima del límite que comentamos, si bien es posible que te beneficies de alguna reducción por el exceso.

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