La regla es muy sencilla: puedes imputarte una pérdida en tu declaración si puedes demostrarla.

¿Has vendido cripto por un valor inferior al que lo habías comprado? Muy fácil, declara estos valores de la transacción, pues esta está registrada.

¿Has tenido mala suerte y te han robado, hackeado o no puedes recuperar tus criptos en general? De nuevo, aunque sea complicado, vas a tener que demostrarlo sí o sí. El criterio establecido es que es necesario esperar a que el crédito haya sido declarado incobrable por medio de sentencia judicial o, al menos, que haya transcurrido un año desde el inicio del procedimiento judicial que tenga por objeto la ejecución del crédito sin que éste haya sido satisfecho (artículo 14.2.k LIRPF). Esto también se aplica a la situación de quiebra de la casa intermediaria o plataformas de internet que actúan como intermediarias en la adquisición y tenencia de dichas criptos.

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